El legado eléctrico de Esther Forero, ‘La Novia de Barranquilla’
Su faceta revolucionaria, la primera gran gestora y protectora del rock en Barranquilla.
Por Geraldine De la Hoz
El nombre de Esther Forero Celis evoca, de manera casi instintiva, las melodías de la nostalgia caribeña y el renacer de tradiciones inmortales como La Guacherna. Sin embargo, detrás de la figura de la "eterna novia" de la ciudad, se esconde una faceta revolucionaria, un secreto a voces poco explorado en los libros de historia convencional: su papel determinante como la primera gran gestora y protectora del rock en Barranquilla.
En una época donde la guitarra eléctrica era vista con sospecha por los sectores más conservadores, Esther Forero utilizó su prestigio y su visión cosmopolita para abrir las puertas de una ciudad que, gracias a ella, aprendió a armonizar el latido del folclor con la vibrante rebeldía del rock and roll. Tras sus estancias en la efervescente Nueva York y sus recorridos por las Antillas, Esther regresó a la "Puerta de Oro" con una mentalidad que desafiaba cualquier límite geográfico.
Comprendió, antes que nadie, que el rock no era una amenaza para la identidad local, sino una nueva y poderosa herramienta de expresión para la juventud. Con esa convicción inquebrantable, se convirtió en la madrina y manager de las primeras agrupaciones que se atrevieron a electrificar el aire barranquillero. Su labor fue la piedra angular para profesionalizar un movimiento que, hasta entonces, crecía de manera silvestre en los garajes de los barrios residenciales.

En este fascinante relato de iniciación, un nombre brilla con luz propia: Los Tornados. Esta agrupación ostenta el honor histórico de ser la primera banda de rock de Barranquilla en ser apoyada directamente por Esther Forero. Bajo su guía estratégica, el grupo alcanzó un hito sin precedentes para el género en la región: se convirtieron en una de las primeras bandas locales en ser firmadas por una casa discográfica. Fue el sello Discos Tropical el que inmortalizó su sonido con el álbum "Los Tornados A-Gogo" en el año 1966, una pieza de colección que marcó un antes y un después en la industria musical del Caribe.
Esther Forero apoyó a varias bandas como Los Tornados primera banda en ser firmada por una casa discográfica Los Danger y Los Torres acceso a clubes sociales y teatros prestigiosos Los Allube Band Los Colores del Tiempo y Los Bestiales apoyo en emisoras de radio y consejos sobre presencia y manejo de carrera fue una mentora que exigía puntualidad y elegancia elevando el estatus del rockero barranquillero
El impacto de Esther Forero radica en su capacidad para entender la universalidad de Barranquilla. Ella sabía que una ciudad puerto no podía cerrarse a las corrientes del mundo. Al apoyar a estas bandas, permitió que la juventud de los años 60 y 70 encontrara una voz propia, sembrando la semilla de lo que hoy es una escena rockera sólida y respetada. Su legado es, por tanto, mucho más vasto de lo que la tradición cuenta. No solo nos regaló los himnos que danzan en cada Carnaval; fue también la mujer valiente que sostuvo la bandera del rock cuando casi nadie se atrevía a hacerlo. Hoy, cuando una guitarra eléctrica resuena en cualquier rincón de la ciudad, hay un eco inconfundible de su esfuerzo. Esther Forero nos enseñó que se puede ser profundamente local y, al mismo tiempo, vibrar con la energía global. La "Novia" no solo le cantó a la luna de Barranquilla; ella, con su luz, también le abrió el camino a las estrellas del rock local.